REFLEXIONES SOBRE EL APARTADO 2: ENAMORADA DE LA CAJA DE HERRAMIENTAS
Muy interesante este bloque que me ha permitido conocer el trabajo de otros compañeros , así como sus experiencias en el aula. Me ha encantado redescubrir algunas herramientas, como Pinterest, que se ha convertidoen una de mis favoritas para recopilar materiales, ideas, experiencias...
Y, tengo que confesarlo, ¡estoy enamorada de la “Caja de herramientas”! Estoy probando con mis alumnos algunas de ellas ( basándome en las recomendaciones leidas en el foro y en paddlet) y los resultados están siendo muy buenos.
Por otro lado , hay tantas herramientas y metodologías ... y tan interesantes, que estoy un poco desbordada...
Uno de los aspectos sobre los que he reflexionado más ha sido el de la "gamificación". Para empezar porque , como filóloga, el término no me puede gustar menos. ¿No podemos utilizar su equivalente en castellano: "ludificación"? Ya sé que se me dirá que no es exactamente lo mismo, que "ludificar" es convertir algo en lúdico, lo que no implica que sea necesariamente un juego, pero aun así lo creo preferible a "gamificación".
Manías de filológa aparte, para mí , lo más delicado de la ludificación (sí, voy a usarlo) es no caer en la infantilización que puede conllevar. Ya comenté en el foro que algunos alumnos de mi centro se habían llegado a "molestar" con una profesora que la utilizó en tutoría porque se habían sentido tratados como niños pequeños.
Otra cosa que me preocupa de la "ludificación" es que nuestros alumnos saquen la idea de que "todo" es un juego, que las actividades que se realizan en clase tienen que ser necesariamente divertidas. No quiero decir que tengan que ser un martirio, pero creo que no está demás aprender que en la vida no siempre podemos hacer cosas que nos entretengan. No sé, quizá sea que no tengo claro el concepto...
No obstante, he utilizado el juego en clase para evaluar sin examen el libro de lectura obligatoria. Para ello , los alumnos han hecho el tablero, las preguntas, las reglas...y , la verdad es que he conseguido que se enganchen todos a la lectura. ¿Todos? ¡No! Han quedado unos "irreductibles galos" atrincherados en su aldea que con su poción mágica de indiferencia se han resistido a la invasión.
Como quiero ser optimista, me quedo con ese "pequeño" éxito.
Por otro lado , hay tantas herramientas y metodologías ... y tan interesantes, que estoy un poco desbordada...
Uno de los aspectos sobre los que he reflexionado más ha sido el de la "gamificación". Para empezar porque , como filóloga, el término no me puede gustar menos. ¿No podemos utilizar su equivalente en castellano: "ludificación"? Ya sé que se me dirá que no es exactamente lo mismo, que "ludificar" es convertir algo en lúdico, lo que no implica que sea necesariamente un juego, pero aun así lo creo preferible a "gamificación".
Manías de filológa aparte, para mí , lo más delicado de la ludificación (sí, voy a usarlo) es no caer en la infantilización que puede conllevar. Ya comenté en el foro que algunos alumnos de mi centro se habían llegado a "molestar" con una profesora que la utilizó en tutoría porque se habían sentido tratados como niños pequeños.
Otra cosa que me preocupa de la "ludificación" es que nuestros alumnos saquen la idea de que "todo" es un juego, que las actividades que se realizan en clase tienen que ser necesariamente divertidas. No quiero decir que tengan que ser un martirio, pero creo que no está demás aprender que en la vida no siempre podemos hacer cosas que nos entretengan. No sé, quizá sea que no tengo claro el concepto...
No obstante, he utilizado el juego en clase para evaluar sin examen el libro de lectura obligatoria. Para ello , los alumnos han hecho el tablero, las preguntas, las reglas...y , la verdad es que he conseguido que se enganchen todos a la lectura. ¿Todos? ¡No! Han quedado unos "irreductibles galos" atrincherados en su aldea que con su poción mágica de indiferencia se han resistido a la invasión.
Como quiero ser optimista, me quedo con ese "pequeño" éxito.
